viernes, 16 de agosto de 2013

Diario de Rose CAP.- 13

Caminé despacio por los pasillos del barco, ahora parado en medio del mar. Sin rumbo. Con las zapatillas en la mano. Mis pies descalzos eran mordisqueados por el frío del suelo. Mis pantalones, desgastados ya, apenas se veían bajo la recia sudadera que me había prestado Rui.
Toqué a la puerta del camarote y entré. Delante mío estaban Emily y Theo mirándome con cara de sorprendidos.
-¡hola!-exclamó la chica sonriendo
-hablando de la reina de Roma por la puerta asoma-dijo el francés con poca voz
-¿halabais de mi?-pregunté (poco sorprendida) acomodando me sobre mi cama y aspirando el olor de las mangas de la sudadera. Olía a... Bueno, a Rui.
-hablábamos de lo que pasó ayer... Rui y tu abristeis ese extraño baúl-comentó theo
-ah si-no prestaba mucha atención a la conversación para ser sincera-fue una suerte ¿verdad?
-bueno chicas os dejo-creo que él pensaba que con Emily me abriría. No estaba nada esquivocado.
-¿y bien?-ella inclino la cabeza de lado a lado esperando una respuesta.
Me tumbré en la cama y oculte mi cara entre las mangas de la sudadera.
-¡he besado a Rui!-dije en un ataque de vergüenza-risa-histeria...
-¡¿QUÉ?!-Emily se tiró sobre mi y me apartó las manos dejando ver mi rostro totalmente rojo y se unió a mis risas-¿que ha pasado? ¿CÓMO?
Yo me mordí el labio y dudé un segundo. Luego le conté todo lo que había pasado hace una hora.
-¿y que haces aquí?-me preguntó más animada que nunca
-¿cómo?
-que vallas ahora mismo a verle- rió ella mirándome cariñosamente.
Rápidamente me duché (necesitaba un ducha), me cepillé los dientes y me maquillé vagamente. Era de noche, pero no me importó. Me puse una camiseta negra bombacha y unos pantalones cortos vaqueros. Un par de manoletinas oscuras ocuparon mis candos pies y mi pelo fue cogido hacia atrás con unas horquillas.
-gracias-le dije con entusiasmo a Emily mientras le abrazaba
-¡DIVIÉRTETE!-gritó cuando cerraba la puerta.
Comencé a andar deprisa. Las mariposas ocupaban mi estómago y mi mente haciendo que mi sonrisa pareciera extremadamente estúpida.
Al cruzar la esquina tropecé con alguien y el duro suelo me hizo volver a la realidad.
-au...-me quejé en un susurro
-yo lo empiezo a encontrar divertido-rió Rui al otro lado del suelo. Instintivamente mi corazón comenzó a palpitar de una manera casi frenética.
-oh, lo siento -no sabía que hacer
-no pasa nada rose...-susurro poniéndose de pie con una sonrisa
-de verdad, ¿estas bien? ¿No te has hecho daño? ¿Seguro? Oh, lo siento tantísimo- "deja de hablar" pensaba al darme cuenta de que no respiraba, pero seguía haciéndolo-podrías haberte hecho daño ¿no te duele nada? ¿Seguro? Podría...-sus labios se posaron encima de los míos durante apenas dos segundos
-estoy bien-rió él. Pero yo seguía con los ojos cerrados, al darme cuenta me ruboricé
-lo siento-concluí con una sonrisa tímida-iba a buscarte
-yo también a ti, llevas sin comer desde ayer por la mañana-dijo preocupado
Noté como mi estómago me daba una punzada. Con tanto en mente me había olvidado de cosas vitales como aquello.
-he preparado una cosa-sonrió con picardía sacando un pañuelo azul oscuro de un bolsillo
-no me vas a drogar ni a golpear ¿cierto?-incline la cabeza sin poder evitar una sonrisa bastante cómica
-¿después de lo que te he heco pasar? No-contestó el, pero algo me dijo que sus ojos hablaban en serio
-¡oh! Pero si prácticamente te salve la vida-exclamé divertida
-¿cómo que me salvaste la vida? Si fui yo quien abrió el tesoro
-¿tu?-abri los ojos-¡no podrías haberlo hecho sin mi!
-es cierto-admitió-estoy totalmente enamorado de ti
Me dio otro corto beso sorprendiéndome
-ahora ponte el pañuelo
Me lo puse, sólo esperando que mi rubor se notase menos
-estas adorable
-no puedo decir lo mismo-fingí enfado
-oh! No te enfades!-exclamó cogiendome de los hombros y dirigiéndome hacia algún lugar remoto
-¿y que esperas que haga? Estas demasiado cursi como para pensar-reí
-estoy así desde que te vi-susurro en mi oído mientras me soltaba en pañuelo
Me quedé sin habla. La gran terraza estaba decorada con velas aromáticas por todos los rincones y una gran cesta de picnic en el centro, al lado de dos toallas blancas.
-es...-no sabía que decir-es estupendo
Le cogí de la mano y nos sentamos en las toallas. Mi estómago dejo de quejarse en cuanto comi el sanwitch y el pastelito que el italiano me había preparado.
Charlamos de cosas diversas... De los días anteriores, de la bonita pareja que harían Emily y Theo, de lo raro que fue que el capitán apareciera, de el lugar donde podría estar la señora Liesa...
Después nos quedamos callados y miramos las estrellas.
-son hermosas-suspiró el chico
-verdaderamente...
-a veces pienso en todas las personas que están mirando la misma estrella que nosotros ahora mismo. Las presentes y pasadas. Tal vez un soldado en la guerra extrañando a su familia, un niño perdido después de quedarse huérfano, quizá Claopatra pensando en el momento de su suicidio...
Nos quedamos en silencio. Me sentí mal... El era tan... Tan increíble y dulce... Y yo parecía ser todo lo contrario. Las lágrimas comenzaron a acumular se en mis ojos...
-lo siento-susurre luchando contra el instinto de salir de ahí corriendo.
-hey, no llores-me pasó las manos sobre mis mejillas
-no- me aprarte varios centímetros de él-tu has sido superdulce esta noche y yo no he sido ni la décima parte...
Rui ladeo la cabeza
-no quiero obligarte ha decir algo que no quieres, ni a estar conmigo por presión
-oh, no es eso-exclamé enseguida yo moviendo las manos para que descartase esa idea...-es sólo que yo nunca he hablado sobre sentimientos... Y ahora quiero... Deseo tanto hacerlo... Quiero mirarte a los ojos y decirte que me vuelves loca y que me encantas. Que me haces viajar a las estrellas y con una mirada dejo de sentirme sola. Que con una sonrisa me borras el pensamiento y que no quiero separarme más de ti...-dije agachando la cabeza avergonzada
-ángel...-susurró mientras me abrazaba. Entonces fuí yo la que no dudo en hacerlo y le besé. No se cuanto tiempo es tubimos así pero definitivamente no el suficiente.
-¿Rui? ¿Quien es esa chica?-dijo una voz femenina detrás de él
-¿mama? ¿Qué haces aquí?
-oh, yo creo que esa no es la pregunta más importante aquí. ¿Qué haces con... ESA?-preguntó
-mama, eso no es asunto tuyo. Y ESA, tiene nombre-contestó poniéndose de pie. Le imite.
-me llamo Rose-ella me ignoro y siguió hablándole a Rui
-¿y que pasa con Sara? ¿Ya te has olvidad de ella?-"perdón?" Pensé confundida
-¿Sara?-se sorprendió-¿CORTÉ CON ELLA HACE DOS AÑOS?
-a mi no me grites, más te vale que aclares las ideas y dejes de ir con... Con fulanas-y dicho eso se fue
Rui se tapó la cara con las manos
-dios... Lo siento tantísimo...-se disculpó
-no os lleváis bien...-no era una pregunta
Se sentó en el suelo
-es una larga historia
-no tengo prisa, te escucharé hasta el final...


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