miércoles, 14 de agosto de 2013

Diario de Rose CAP.-11

Estaba sentada en el frío suelo arenoso. Mis manos atadas junto con otras dos estaban helados. Estaba cansada de despertarme sintiéndome drogada y golpeada. Espalda contra espalda. Apenas veía nada, mis ojos grises sólo veían siluetas a causa del golpe. Tiré mi cabeza para atrás apollandola en un hombro desconocido.
-Rose-susurro la dulce voz de Rui-¿estas despierta?
-aja-asentí en un suspiro-estoy mareada
-nos han drogado... Otra vez
-lo empiezo a asimilar-bromeé-¿y Emily y Theo?
-están a este lado, ha ellos no los han drogado
-¿no?-me sorprendí preguntándome mentalmente quien en su sano juicio le vendería algo peligroso a la loca de la señora Liesa...
-a ellos les dieron un golpe seco y calleron al suelo... Tu peleaste un poco más-dijo entre cortas risas
-ay dios...-me mordí el labio recreando el momento en mi mente
-vamos a salir de aquí ¿vale?- susurro él cogiendome la mano. Asentí.-hace apenas unos instantes se ha marchado el guardaespaldas don ParezcoUnPerro, no tardará en volver, es nuestro momento...
-¿que hacemos?
-tengo un cuchillo escondido en...-en ese momento las cuerdas se soltaron
-también se desatar nudos-le dije al oído
Camine dirección a Theo con discreción, la señora esa estaba más ida... No se enteraba de nada. Cosa que era hasta divertida.
Los desate rápidamente y entre los cuatro nos abalancemos sobre Liesa tapándole la boca para que no gritará, pero mordió a Emily. Esta soltó un leve quejido y la delincuente grito a pleno pulmón.
Desde dentro se escuchaba ruidos de pelea y en pocos segundos entró en capitán del crucero.
Las caras que pusimos fueron todo un poema. No había palabras.
-¡prometiste que nunca más lo harías! Ya has estado en la cárcel una vez-la acusó. Nosotros nos levantamos y ella salió corriendo escaleras abajo y el la persiguió
-esto ha sido raro-comento Emily
-mucho-afirme riendo
-y... ¿Cómo abrímos esto?-pregunto Rui
-Emily tiene un... Una cucaracha amuleto a algo así-se trabo la lengua Theo. Nosotros reímos
-esto-nos lo enseño, estaba bastante claro, ponias el amuleto en el hueco y se abría. O eso pensábamos.
Con cuidado Emily colocó el pequeño objeto sobre su correspondiente hueco. Pero no pasó nada.
-¿y ya esta? ¿Todo esto para nada?-exclamó ella tirando el amuleto al suelo y apartandose.
Yo lo recogí y lo puse sobre mis manos.
-sólo dos enamorados pueden abrirlo-me dijo bajito theo.
Retiré la idea de inmediato colocando el objeto en el agujero. Nada. Era lógico, si antes no había pasado nada... ¿Por que ahora debería pasar algo?
Tapé el hueco con mis manos enterrando el amuleto dentro intentando pensar mejor.
-igual es otro Rose-el corazón me dió un vuelco cuando dijo mi nombre "no, controlate" pensé, pero no podía... Si, podía, pero la verdad es que no quería...
Rui puso sus manos sobre las mías para vaciar el hueco cuando la tapa se abrió, sin más... Y una nube de humo abatió mi cabeza mareandome...
Eso es lo último que recuerdo de ese día. Lo siguiente fue despertar en una cama...
Los cabellos alborotados recorrían la almohada y mi sudadera ya no estaba.
-hola-sonrió Rui al otro lado de la cama. La verdad es que estaba un poco cansada de despertarme en sitios desconocidos...
-¿que ha pasado?
-te desmayaste
-¿y tu hermana?¿y Emily y theo?-pregunté preocupada mientras el sueño se apoderaba de mi. Él sonrió.
-duerme, ella esta bien, los demás están en el salón-sonreí, todos estaban bien
-no te vallas-le dije cogiéndole la mano. Él me besó la frente.
Estuvimos bastante rato hablando...
-esto sólo acaba de empezar rose... ¿Lo sabes?-dijo mientras se sentaba a mi lado
-no os vamos a dejar solos... No vas a pelear tu sólo
-rose... Es peligroso... Esto apenas a sido el aperitivo
-entonces... ¿me dices que vuelva a casa y me olvide de lo que ha pasado? ¿Qué me olvide de theo? ¿De la señora Liesa y el capitán? ¿Qué me olvide de ti?-tiré la cabeza hacia atrás intentando despejarme
-es lo que debes-explicó con calma y tristeza. Yo dude un segundo...
-pero no es lo que quiero-tenía 18 años, sabía decidir por mi misma.
-no quiero ponerte en peligro, me mataría saber que has muerto por mi culpa
-a mi me mataría estar separada de ti, no me importa morir, no por esto... Creo que vale la pena intentarlo... Pero no quiero irme lejos
El italiano ladeo la cabeza y yo me encogí de hombros inocentemente.
Entonces me besó.
-me encantas-y esa frase recorrió mil veces mi cabeza hasta que me la borró con otro beso.
Yo sonreí cortándolo.
-no podría olvidarte-le dije
-no quiero que lo hagas...


No hay comentarios:

Publicar un comentario